"En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos ya han muerto. Después se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles, y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.
(Corintios 15,3-7)
1 Corintios 15 es el decimoquinto capítulo de la Primera Epístola a los Corintios del apóstol Pablo. Los once primeros versículos son el primer registro de las apariciones de Jesús resucitado en el Nuevo Testamento.
El relato de las apariciones de la resurrección de Jesús en los versículos 3-7 parece ser una declaración de un credo pre-paulino temprano.
La antigüedad del credo ha sido localizada por la mayoría de los eruditos bíblicos a no más de cinco años después de la muerte de Jesús, probablemente procedente de la comunidad apostólica de Jerusalén. El credo es considerado históricamente fiable y está aceptado que preserva un testimonio único y verificable de la época.
El historiador, teólogo y exégeta británico Géza Vermes, dice que las palabras de Pablo son «una tradición que ha heredado de sus mayores en la fe en relación con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús». De acuerdo a la epístola de Pablo a los Gálatas, él previamente se había reunido con dos de las personas mencionadas en estos versículos como testigos de la resurrección: Jacobo el Justo y Cefas/Pedro (el que lo negó) que fue testigo de la vida de Cristo y de su Resurrección:
"Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días" Gálatas 1:18
Por otra parte, incluso los estudiosos escépticos coinciden en que el credo de 1 Corintios 15 no es una interpolación, sino que era un credo formulado y de una fecha muy temprana después de la muerte de Jesús.
Gerd Lüdemann, un estudioso escéptico, sostiene que «los elementos de la tradición deben ser fechados en los dos primeros años después de la crucifixión de Jesús [...] a más tardar tres años [...]».Michael Goulder, otro estudioso escéptico, afirma que «se remonta al menos a lo que Pablo enseñó cuando se convirtió, un par de años después de la crucifixión».
Por otra parte, san Pedro, discípulo directo de Cristo, escribió dos epístolas que están incluidas en el Nuevo Testamento.
En una de ellas dice:
"Así pues, a los presbíteros entre vosotros, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y partícipe de la gloria que se va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo"
En otro lado explica por qué algunos no creen en Dios:
"Pero revestíos todos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes."
Si los ateos no perdieran tanto tiempo en desgranar el Antiguo Testamento tratando de sacar errores y textos fuera de contexto, y leyeran el Nuevo Testamento que es la Nueva Alianza, descubrirían muchas cosas y no andarían diciendo que los evangelios y toda la Biblia se ha escrito millones de años después por gente que nunca conoció a Jesús.

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