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sábado, 9 de mayo de 2026

EN EL NUEVO TESTAMENTO HAY ESPÍSTOLAS ESCRITAS POR TESTIGOS DIRECTOS DE CRISTO

 

"En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;  que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras;  y que se apareció a Cefas, y luego a los doce.  Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos ya han muerto.  Después se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles, y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.

(Corintios 15,3-7)

1 Corintios 15 es el decimoquinto capítulo de la Primera Epístola a los Corintios del apóstol Pablo. Los once primeros versículos son el primer registro de las apariciones de Jesús resucitado en el Nuevo Testamento.

El relato de las apariciones de la resurrección de Jesús en los versículos 3-7 parece ser una declaración de un credo pre-paulino temprano.

La antigüedad del credo ha sido localizada por la mayoría de los eruditos bíblicos a no más de cinco años después de la muerte de Jesús, probablemente procedente de la comunidad apostólica de Jerusalén. El credo es considerado históricamente fiable y está aceptado que preserva un testimonio único y verificable de la época.

El historiador, teólogo y exégeta británico Géza Vermes, dice que las palabras de Pablo son «una tradición que ha heredado de sus mayores en la fe en relación con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús». De acuerdo a la epístola de Pablo a los Gálatas, él previamente se había reunido con dos de las personas mencionadas en estos versículos como testigos de la resurrección: Jacobo el Justo y Cefas/Pedro (el que lo negó) que fue testigo de la vida de Cristo y de su Resurrección:

"Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días" Gálatas 1:18

Por otra parte, incluso los estudiosos escépticos coinciden en que el credo de 1 Corintios 15 no es una interpolación, sino que era un credo formulado y de una fecha muy temprana después de la muerte de Jesús.

Gerd Lüdemann, un estudioso escéptico, sostiene que «los elementos de la tradición deben ser fechados en los dos primeros años después de la crucifixión de Jesús [...] a más tardar tres años [...]».Michael Goulder, otro estudioso escéptico, afirma que «se remonta al menos a lo que Pablo enseñó cuando se convirtió, un par de años después de la crucifixión».

Por otra parte, san Pedro, discípulo directo de Cristo, escribió dos epístolas que están incluidas en el Nuevo Testamento.

En una de ellas dice:

"Así pues, a los presbíteros entre vosotros, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y partícipe de la gloria que se va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo"

En otro lado explica por qué algunos no creen en Dios:

"Pero revestíos todos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes."

Si los ateos no perdieran tanto tiempo en desgranar el Antiguo Testamento tratando de sacar errores y textos fuera de contexto, y leyeran el Nuevo Testamento que es la Nueva Alianza, descubrirían muchas cosas y no andarían diciendo que los evangelios y toda la Biblia se ha escrito millones de años después por gente que nunca conoció a Jesús.


lunes, 4 de mayo de 2026

LA TRADICIÓN NO SE OPONE A LA SAGRADA ESCRITURA

Al analizar brevemente la afirmación protestante según la cual “no hay más revelación ni autoridad doctrinal que la contenida en la Biblia”, vemos claramente que esta doctrina no es bíblica. En ningún lugar la Biblia dice eso, es más, la Biblia dice lo contrario, como podemos leer en diversos textos, por ejemplo, cuando San Juan escribe al final de su Evangelio: Hay, además de éstas, otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribiesen una por una, ni en todo el mundo creo que cabrían los libros que se escribieran (Jn 21,25). Y finalizando su tercera carta escribe: Muchas cosas tenía que escribirte, mas no quiero escribirte con tinta y pluma; mas espero verte pronto, y hablaremos de viva voz (3Jn 13-14). 



 San Pablo, por su parte, manda que se transmita lo que se oyó: Lo que oíste de mí, garantizado por muchos testigos, esto confíalo a hombres fieles, quienes sean idóneos para enseñar a su vez a otros (2Tim 2,2); Conserva sin detrimento la forma de las palabras sanas que de mí oíste (2Tim 1,13). Por esto también nosotros damos gracias a Dios incesantemente de que, habiendo vosotros recibido la palabra de Dios, que de nosotros oísteis, la abrazasteis no como palabra de hombre, sino tal cual es verdaderamente, como palabra de Dios (1Tes 2,15); Os recomendamos, hermanos, en el hombre de nuestro Señor Jesucristo, que os retraigáis de todo hermano que ande desconcertadamente y no según la tradición que recibieron de nosotros (2Tes 3,6).

En la misma Biblia aparece indicado el valor de la tradición que viene de los apóstoles y la obligación de seguirla, como dice San Pablo: Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo. Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido (1Co 11,1-2). 

La traducción protestante de la Biblia de Reina-Valera traduce “instrucciones”, para evitar usar la palabra “tradiciones”, término correcto para traducir la palabra empleada por el apóstol (parédoka-parádoesis) tradiciones que os transmití. ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? La palabra griega para instrucciones es, entre otras, paideia, pero ésta nunca sustituye a la palabra tradición. La palabra griega para definir “tradición” es paradosis. Y el mismo Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante “Mundo Hispano”), reconoce en su punto 3268 que la palabra paradosis es la utilizada en el pasaje de 1Co 11,1-2. 

El cambio ha sido hecho voluntariamente, por la incomodidad de esta expresión que recuerda uno de los errores fundamentales del protestantismo. En otras versiones protestantes la palabra tradición es cambiada por “doctrina”, pero doctrina se expresa en los términos didascalia, didaje, heterodidaskaleo, los cuales no son empleados en este texto ni tampoco sustituyen o suplen por “tradición”. 

Cuando la Iglesia católica enseña que la Revelación divina nos llega a través de dos fuentes, la Sagrada Escritura (Biblia) y la Tradición, por esta segunda no se refiere a las distintas interpretaciones u opiniones de escuelas teológicas nacidas ya sea en los primeros tiempos o a lo largo de la historia eclesiástica. Se trata de la Tradición Apostólica, como se puede ver, por ejemplo, en el Catecismo de la Iglesia católica: “la Tradición de la que aquí hablamos es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo”. Esto, incluso, es de sentido común: toda nuestra fe se basa en la tradición o transmisión que se remonta a los apóstoles. 



La misma Biblia es parte de esa tradición. Los apóstoles no recibieron de Jesús ningún libro escrito y la mayoría de los apóstoles (todos los cuales recibieron el mandato de “ir y enseñar” por todo el mundo) no escribieron nada, sólo predicaron; los primeros cristianos no tuvieron en los primeros años ningún escrito, comenzaron primero algunas cartas de los apóstoles, luego se pusieron por escrito algunos de los Evangelios, y todo esto incluso no llegaba a todos los cristianos; algunos conocían unos textos y desconocían otros, o sabían de su existencia (como sabían que los corintios o los efesios habían recibido cartas de San Pablo pero no tenían copias). 

Muchos cristianos vivieron, crecieron y murieron sin tener textos escritos; y muchos que podían entrar en contacto con ellos, no encontraban ninguna utilidad en los mismos por ser analfabetos y no poder leerlos. La doctrina cristiana se transmitió, pues, de modo oral, como Tradición (tradición, paradosis en griego, significa entrega, traspaso de una doctrina). 

Al poner por escrito, algunos de ellos o sus colaboradores (como Marcos respecto de la predicación de Pedro y Lucas de la de Pablo), la enseñanza oral y la transmisión no se frenó. Es más, como ya hemos aducido más de una vez, algunos de ellos, como Juan, se apuraron a decir que no estaban en esos escritos contenidos todos los hechos y dichos de Nuestro Señor, y que muchas de las verdades enseñadas por Jesús preferían ellos mismos transmitirlas oralmente "Muchas cosas tenía que escribirte, mas no quiero escribirte con tinta y pluma; mas espero verte pronto, y hablaremos de viva voz" (3Jn 13-14). 

Los Apóstoles confiaron ambas cosas, sus escritos (parte de la Biblia) y sus enseñanzas orales, a la Iglesia, es decir, a sus sucesores. Todo esto que fue confiado lo llamamos depósito de la fe o depósito sagrado, usando las expresiones de San Pablo (1Tim 6,20: Timoteo, guarda el depósito; 2Tim 1,12-14: Estoy convencido de que –Dios– es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel Día. Ten por norma las palabras sanas que oíste de mí en la fe y en la caridad de Cristo Jesús. Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros). 


El Magisterio de la Iglesia, es decir, el oficio de magisterio o enseñanza, que desempeñan principalmente los sucesores de los Apóstoles y de modo especial Pedro,  no está por encima de lo que ha sido transmitido sino que su función es conservar, enseñar (según el mandato de Cristo, que no se agotó en los apóstoles), custodiar y defender, e interpretar (como indica el mismo Pedro en 2Pe, 1,20-21: Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios). 

 La negación de una tradición como fuente de autoridad divina y de su poder de interpretación autorizada de la palabra de Dios, ha llevado a sus negadores a interminables disputas y a la anarquía doctrinal, y, en algunos casos, a la negación de todo dogma. Los escritos apostólicos y los libros que nosotros llamamos Antiguo Testamento circularon (junto a otros escritos, algunos atribuidos equivocadamente a algún apóstol, otros de algunos de los primeros Padres de la Iglesia) por separado casi durante los primeros cuatro siglos. Recién en el año 393 tenemos la más antigua –que conozcamos– decisión oficial de la Iglesia católica (era la única que existía), sobre la lista de los libros canónicos, indicando que “al margen de las Escrituras canónicas no se transmita en la Iglesia ningún otro libro como si fuese parte de las Escrituras divinas”; y a continuación se da el catálogo completo de los Libros Sagrados. 

Pocos años más tarde, los obispos reunidos en el Concilio de Cartago (norte de África) reiteraron este mismo canon, es decir, determinaron –con la autoridad que ellos reconocían tener heredada de los Apóstoles– cuáles escrituras eran Apostólicas y cuáles no. Ni Jesús ni los Apóstoles habían dejado ninguna lista de los libros inspirados por Dios; ni hacía falta, porque había dotado a su Iglesia del poder de discernir infaliblemente en este tema. 

Quien duda de la Iglesia (de su autoridad sobre el canon de la Biblia) termina por dudar de la misma Biblia. San Agustín decía con razón: “no creería en el Evangelio si no fuera por la Iglesia”. Baste lo dicho para comprender por qué la Tradición no se opone a la Sagrada Escritura, y por qué tendríamos toda la razón de responder a las preguntas protestantes (“¿dónde dice la Biblia que...?”) diciéndoles: “¿Y por qué tendría que estar necesariamente en la Biblia? ¿No puede estar, acaso en la Tradición, donde estuvo también la Biblia antes de ser puesta por escrito y antes de ser determinado qué era parte de la Biblia y qué no lo era?”. 

(Tomado del libro: ¿En dónde dice la Biblia que...? Respondiendo las principales objeciones de las sectas y de los protestantes, de Miguel Ángel Fuentes, IVE)

martes, 14 de abril de 2026

DOCE ERRORES DE LOS EVANGÉLICOS REFUTADOS CON SU MISMA BIBLIA REINA VALERA

 



Los ‘evangélicos’ dicen:

1.- Ya soy salvo y si muero me voy al cielo, no puedo perder la salvación.

El Evangelio enseña:

1.- Mas el que perseverare hasta el fin, ese se salvará” Mt 24,13

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Los ‘evangélicos’ dicen:

2.- Soy salvo solo por la fe, ni las obras ni la obediencia nos salvan.

El Evangelio enseña:

2.- “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?

Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.” Mt 7,21-23

“Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de Él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. Mt 25,31-36

Santiago 2:14

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

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Los ‘evangélicos’ dicen:

3.- Cristo no está presente en la Eucaristía eso es solamente algo simbólico.

El Evangelio enseña:

3.- “Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?" Jn 6,51-52

“Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en Él. Jn 6,53-56

“Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir? Jn 6,60

“Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él”. Jn 6,66

“Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6,67-68

"Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí".1 Corintios 11:29

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Los ‘evangélicos’ dicen:

4.- Hay que confesarse directo con Dios, no con hombres pecadores.

El Evangelio enseña:

4.- “Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz a vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo: A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos. Jn 20,21-23

“De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Mt 18,18

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Los ‘evangélicos’ dicen:

5.- No hay que llamarle ‘Padre a nadie’ la Biblia lo prohíbe.

El Evangelio enseña:

5.- “Entonces Él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Lc 16,24

“Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre. Lc 18,20

“Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Lc 15,18

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Los ‘evangélicos’ dicen:

6.- Todo esta escrito en la Biblia, si no esta escrito no vale.

El Evangelio enseña:

6.- “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Jn 21,25

“Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura. Mc 16,15

“Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando”. Mc 16,20

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Los ‘evangélicos’ dicen:

7.- No hay que bautizar a los niños, ellos no entienden ni lo necesitan. Además, debe de hacerse sumergido en un río porque Jesucristo recibió el Espíritu Santo cuando bajo el agua.

El Evangelio enseña:

7.- ” Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Jn 3,5-6

Y luego, saliendo del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre Él” Mc 1,10.

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Los ‘evangélicos’ dicen”

8.- María es una mujer como otras, no hay que venerarla pues la Biblia no lo menciona.

El Evangelio enseña:

8.- “Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres”. Lc 1,28

“Y aconteció, que como oyó Elizabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elizabet fue llena del Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”. Lc 1,41-42

“Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones”. Lc 1,48

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Los ‘evangélicos’ dicen:

9.- María no puede hacer nada porque esta muerta igual que los santos, y además la Biblia no dice que pueda interceder.

El Evangelio enseña:

9.- “Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Mt 22,32

Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. Mc 9,4

“Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que os dijere… Y como el maestresala gustó el agua hecha vino”.Jn 2,3-9

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Los ‘evangélicos’ dicen:

10.- No hay que decir las mismas palabras al orar como en el Rosario. Repetirlas no es bíblico.

El Evangelio enseña:

10.- “Y (Jesús) volviéndose á ir, oró, repitiendo las mismas palabras. Mc 14,39

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Los ‘evangélicos’ dicen:

11.- Todos los apóstoles fueron iguales. Eso del Papa es un invento que no está en la Biblia. Pedro fue igual que los once.

El Evangelio enseña:

11.- “Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra)”. Jn 1,42

“Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mt 16,18-19

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lc 22,31-32

“Y vino y los halló durmiendo; y dice a Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? Mc 14,37

“Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas. Jn 21,15-17

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Los ‘evangélicos’ dicen:

12.- La Iglesia no importa, solo Cristo salva. Da lo mismo estar en cualquiera. Lo único necesario es aceptar a Cristo no a la Iglesia.

El Evangelio enseña:

12.- “El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. Lc 10,16

“El que os recibe a vosotros, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió. Mt 10,40

“Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y repréndelo estando solos: si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere á ellos, dilo a la Iglesia: y si no oyere á la Iglesia, tenlo por gentil y publicano. Mt 18,15-17

“”Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mt 16,18


Autor: Martín Zavala M.P.



viernes, 10 de abril de 2026

¿PODRÍAN IR AL INFIERNO LOS QUE DESPRECIAN A LA VIRGEN MARÍA?

 


Hoy en día la Virgen María es atacada y despreciada por mucha gente y tristemente en su mayoría los que más la atacan e insultan se llaman a sí mismos "cristianos". Nos referimos a los evangélicos y protestantes. Y ante esta proliferación de "Haters" de María, nos hacemos esta pregunta:

¿Podrían ir al infierno los que desprecian a la Virgen María?

-Sí, podrían, ir, es muy probable según unas apariciones de la Virgen con el Niño en Tuy, Pontevedra, España.

Sor Lucía, vidente de Fátima, vivió como religiosa en España. cuando la Virgen se le volvió a aparecer, junto al Niño Jesús; estas visiones comenzaron el 10 de diciembre de 1925, en su habitación.

Se le aparece la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El Niño Jesús le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

Esta devoción de los cinco primeros sábados se debe a que hay cinco tipos de ofensas y blasfemias contra el Inmaculado Corazón de María".

Estas blasfemias son:

- Contra su Inmaculada Concepción,

- Contra su Virginidad perpetua,

- Contra su Divina Maternidad al rechazar reconocerla como Madre de todos los hombres.

-Las ofensas de aquellos que tratan de sembrar públicamente en los corazones de los niños indiferencia o incluso odio a la Virgen.

- Las ofensas de quienes la ultrajan en sus santas imágenes.

 "He aquí hija mía, por qué ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas"

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

A la luz de estas apariciones, queda claro que quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por negación de su grandeza, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo tiempo ofende a Dios y a su providencia.



LAS IMÁGENES DE JESÚS O MARÍA NO SON ÍDOLOS

 

Es sorprendente el grado de ignorancia que tienen los protestantes y evangélicos y cómo viven engañados con el tema de las imágenes por ejemplo. Ellos creen que las imágenes son ídolos, no se dan cuenta de que son "representaciones" de algo, es como las fotografías que ellos tienen de sus familiares por ejemplo.
Un ídolo es algo que sustituye a Dios. Si yo amo a algo más que a Dios, eso se convierte en ídolo, por ejemplo el dinero, o un cantante, o la moda etc...


Antiguamente no se podía representar a Dios porque no se había hecho humano, entonces la gente hacían imágenes de Becerros de oro y le daban culto por eso eran ídolos, esas imágenes eran de otros dioses que eran adorados por los idólatras. Desde que Cristo se hizo humano, lo podemos representar para "recordar los diferentes momentos de su vida", pero NO ADORAMOS LAS IMÁGENES, y también se puede representar a María y los santos, es como un recuerdo. Los protestantes también tienen imágenes de Lutero, hay estatuas, qué bien entienden ellos aquí que solo es una representación!


Es tan fácil como pensar lo siguiente: Si yo veo una imagen de la diosa artemisa, me imagino una diosa de la mitología, si yo veo una imagen de un becerro de oro, estoy viendo un simple becerro que no me dice nada, pero si veo una imagen de Jesucristo en la Cruz, estoy viendo al Hijo de Dios que se entregó por mí en la Cruz, estoy valorando sus sufrimientos, si veo a Jesús coronado de espinas, estoy pensando en los dolores tan profundos que tuvo que sufrir a causa de las espinas...cada imagen de Cristo me lleva a Cristo, ¿es malo pensar en Cristo? esto fue lo que le pasó a la gran santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, Madre de espirituales , fundadora del Carmelo Descalzo, esto fue lo que le pasó, que andaba floja en la fe y de pronto vio una imagen de un Cristo "muy llagado" como ella lo describe, y sintió tanta pena al pensar en esos tormentos, que esa fue su conversión definitiva.

Y lo mismo le ha pasado a otros muchos santos.
"Por sus frutos los conoceréis" las imágenes de Cristo , de María, de los santos, dan frutos de conversión, NO SON ÍDOLOS, no sustituyen a Dios, al contrario, nos llevan a Dios.

(Carmen de Jesús Crucificado O.C.D.S.)

jueves, 9 de abril de 2026

LOS VERDADEROS CREYENTES AMAN A DIOS DESINTERESADAMENTE

 


Una de las muchas cosas que los ateos critican a los creyentes es de actuar por interés para ganar el Cielo o por temor para no ir al infierno, y no dudo que hay creyentes así, son los que están todo el día pidiendo cosas a Dios y tratándolo como si fuera el genio de la lámpara mágica o el cajero de un banco. Pero como muchos ateos no profundizan, no se dan cuenta de que los verdaderos creyentes, al vislumbrar un poco de Dios, se enamoran de tal modo, que lo aman por lo que es, no por la recompensa prometida y...¿puede haber un amor más puro, más desinteresado que el de Dios por las criaturas? pues con ese amor (pero más imperfecto), ama a Dios el creyente. 

Porque Dios le concede luces a quien lo busca, por eso el creyente sabe que "tanto amó Dios al mundo..." sabe lo que le ha costado a Jesús la obra de la Redención , medita estos misterios y solo aspira a amar a Dios con toda su alma y por tanto a los demás pues sabe que ellos han sido rescatados con la Sangre de Cristo. Este es un amor "por gracia" , es un amor que no puede tener un ateo, que solo ama a los que le quieren y les caen bien, pero no ama a sus enemigos, ni ama a Dios, que es la manera más perfecta de amar pues solo Dios se merece un amor total y carente de todo interés mundano.

El creyente ama a Dios con toda su alma y la única recompensa es verlo dichoso en el Cielo, aliviado ya de todo sufrimiento (con respecto a Cristo que se sometió a la carne y padeció mucho por los pecadores).

La recompensa que anhela el cristiano es Cristo mismo y la Trinidad entera, pero esto se les escapa a los ateos de medio pelo que solo miran la superficie de las cosas.

Qué bien lo expresaba la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, fundadora de La Obra de la Iglesia, ella tuvo varias revelaciones místicas, ella dice:

"Siendo Dios todo en todos, y siendo todos Dios por participación, no habrá en el cielo más que Dios, porque todos nos amaremos unos a otros y nos gozaremos unos de otros, al ver en cada uno a Dios y cómo cada uno le ama y está en el grado máximo de amor puro, amándole según su capacidad.

Ya comprendo, Amor, por qué en el cielo todos nos amaremos tanto. Porque yo veré allí que todos tienen su alegría esencial en verte a ti tan dichoso; y, como todos están en ese grado máximo de amor que consiste en gozarse al verte a ti tan feliz, mi alma será también una acción de gracias a todas las almas porque te aman así.

Yo te daré gracias eternamente de que Tú seas tan dichoso, y te daré gracias eternamente, oh Amor, porque todos los seres que de ti participen tengan su mayor contento, estando en el grado máximo según su capacidad, en darte gracias de que Tú seas tan feliz".

(Carmen de Jesús Crucificado, O.C.D.S.)

martes, 24 de marzo de 2026

LOS ATEOS NO CREEN EN DIOS PORQUE NO LO CONOCEN

 



Gran parte de la crítica atea moderna se basa en una comprensión equivocada de Dios como la instancia suprema dentro de la categoría del ser, en lugar de entender a Dios como el Ser mismo. 

Dios no es un ser competitivo: muchos ateos conciben a Dios como "un ser superior" o un "objeto" más dentro del universo —un rival competitivo frente a la libertad y la existencia humana.

Ya lo dijo Santo Tomás de Aquino:  Dios no es ens summum (el ser supremo o la cosa más grande), sino ipsum esse subsistens (el acto mismo de ser subsistente). 

Dios no es una cosa en el mundo, sino el océano de ser del cual proviene todo el mundo.

Si se ve a Dios como un ser (aunque sea el más grande), se le coloca en la misma "pista de juego" ontológica que los seres creados, lo que lleva a la falsa conclusión de que si Dios existe, limita a la criatura, al contrario, Dios ama a la criatura, por eso la ha creado a su imagen y semejanza. Todos los hombres han sido creados por un acto de amor infinito de Dios.

No hay palabras para describir el amor de Dios por sus criaturas. Dios quiere que todos los hombres se salven. Llama a todos los hombres a ser felices eternamente en el Cielo, y  nos ha creado para este fin y para esto ha venido Cristo al mundo, para dar testimonio de esta verdad, para esto ha muerto y ha resucitado para la salvación de todos.

El ateísmo a menudo ataca a un ídolo (una criatura superior) y no al Dios verdadero, que es la causa incondicionada del ser mismo, la razón del ateísmo simplemente es desconocimiento de Dios.

Dios no es el enemigo, el enemigo es el mal que los quiere hacer tropezar y perder (Satanás), el hombre puede caer en esta trampa haciendo uso de su libertad, es fácil caer cuando nos separamos de Dios, pues sin Él poco podemos hacer ante Satanás que es una criatura sobrenatural muy poderosa, solo junto a Cristo estamos a salvo.

El infierno no es otra cosa que la ausencia de Dios, la separación voluntaria de Dios.


EN EL NUEVO TESTAMENTO HAY ESPÍSTOLAS ESCRITAS POR TESTIGOS DIRECTOS DE CRISTO

  " En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escritu...