J. H. Gruninger, escribió en 1952, la vida y sufrimientos del poseso Antoine Gay bajo el
título algo enigmático de "El poseído que glorificó la Inmaculada"
La humilde parroquia de Ars celebraba la fecha de la Inmaculada Concepción.
Llevaron allí a Antoine Gay, el cual, obligado por Dios, arrodillado al pie de la imagen de la Virgen, con los brazos en cruz y los ojos llenos de lágrimas, pronunciaba una declaración solemne, que, con toda evidencia, emanaba del espíritu infernal que estaba en él, puesto que Antoine Gay no tenía una formación teológica suficiente para que del fondo de su alma saliera un discurso tan impresionante.
Sus palabras fueron recogidas por el señor Houzelot que lo acompañaba:
"¡Oh, María! ¡Oh, María! ¡Obra maestra de las manos divinas!
Tú eres lo que Dios ha hecho de más grande.
"¡ Criatura incomparable, tú eres la admiración de todos los habitantes del Cielo; todos te honran, todos te obedecen y te reconocen por la Madre del Creador.
Tú eres lo que Dios ha hecho de más grande.
"¡ Criatura incomparable, tú eres la admiración de todos los habitantes del Cielo; todos te honran, todos te obedecen y te reconocen por la Madre del Creador.
Tú has sido elevada por encima de los ángeles y de toda la Corte celestial; estás sentada junto a Dios, eres el Templo de la divinidad, has llevado en tu seno todo lo que hay de más fuerte, de más grande, de más poderoso y de más amable!
".. . María, has recibido en tu seno virginal a Aquel que te ha creado, eres Virgen y eres Madre; no hay nada que pueda comparársete.
Después de Dios, tú eres todo lo que hay de más grande; tú eres la Mujer fuerte; tú sola das más gloria a Dios que todos los habitantes del Cielo juntos. . .
"En ti no ha habido jamás ninguna mancha. Que todos los que digan que no eres Virgen y Madre sean excomulgados; ¡tú has concebido sin pecado, tú eres inmaculada!.. .
"En ti no ha habido jamás ninguna mancha. Que todos los que digan que no eres Virgen y Madre sean excomulgados; ¡tú has concebido sin pecado, tú eres inmaculada!.. .
"¡Te alabo, oh, María! ¡Pero todas las alabanzas que te doy remontan a Dios, el autor de todo bien!. . . Después del corazón de tu divino Hijo, ninguno hay que pueda ser comparado al tuyo. ¡Oh, corazón bueno! ¡Oh corazón tierno! ¡No abandonas ni siquiera a los más ingratos y los más culpables de los mortales!
¡Tu corazón está penetrado de dulzura para con los miserables que no merecen gracia
ni misericordia; los infames pecadores son convertidos por ti!
ni misericordia; los infames pecadores son convertidos por ti!
"¡Ah, si los habitantes de la tierra te conocieran! ¡Si supieran apreciar tu ternura, tu poder, tu bondad, ninguno perecería! Todos los que recurren a ti con una entera confianza y que te rezan continuamente, sea cual fuere el estado en que se hallan, tú los salvarás y los bendecirás eternamente. . .
¡Me veo obligado a humillarme a tus plantas y a pedirte perdón por todos los ultrajes que hago soportar al poseído!
"¡Confieso hoy, día de una de tus fiestas mas solemnes del año, que tu divino Hijo me obliga a decir que ésta es la más solemne de todas tus fiestas!"
"¡Confieso hoy, día de una de tus fiestas mas solemnes del año, que tu divino Hijo me obliga a decir que ésta es la más solemne de todas tus fiestas!"

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