Uno de los fallos más frecuentes al leer la Biblia es tomar un versículo aislado, como si fuera una frase suelta que puede significar cualquier cosa.
Eso es lo que hacen los ateos para decir que el Dios de la Biblia es perverso.
No se dan cuenta que la Biblia no fue escrita en versículos individuales. Fue escrita en historias, cartas, poemas, profecías y relatos completos, dirigidos a personas reales, en momentos históricos concretos, con un propósito específico. Cuando se arranca un versículo de su contexto, se corre el riesgo de hacerle decir algo que jamás quiso decir.
Por ejemplo, hay textos que suenan a promesas absolutas, pero que en realidad están dirigidos a una persona específica, en una situación particular. Otros versículos parecen órdenes universales, pero forman parte de un argumento más amplio, o incluso de una corrección. Sin el antes y el después, el sentido se distorsiona.
Por ejemplo hace poco me encontré que un ateo decía que la Biblia enseñaba el canibalismo, y para ellos se sirvió de 2 Reyes 6,28, donde se cuenta que hubo mucha hambre en Samaria y hubo unas mujeres que se comieron a un niño. Esto solo cuenta una historia real que ocurrió, en ningún lugar se dice que Dios aprobara esta acción, de hecho el rey quedó muy triste con la noticia. Éste mismo ateo decía también que la Biblia aprueba la pornografía y la lujuria, para ello mostraba una cita de Ezequiel 23 donde aparecen dos hermanas que se acostaban con muchos hombres, pero en ningún lugar Dios aprueba esto, de hecho más adelante en el mismo libro de Ezequiel, en el versículo 26, leemos lo siguiente: 26: (Dios dijo): Y te despojarán de tus vestidos, y te arrebatarán todos los adornos de tu hermosura. 27 Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu fornicación de la tierra de Egipto.
Esto es una prueba clara de la manipulación que hacen de la Biblia muchos ateos, y después van esparciendo por ahí sus errores aprovechándose de que otros ni leen ni les interesa leer, solo negar a Dios y reforzar su ateísmo.
Leer sin contexto puede llevar a justificar ideas personales, reforzar creencias erróneas, generar expectativas que Dios nunca prometió, atribuir a Dios cosas que Él mismo no aprueba, malinterpretar hechos. No porque la Biblia falle, sino porque se la está leyendo como un libro de frases motivacionales, y no como una revelación coherente.
Una lectura fiel busca entender:
1. Quién habla
2. A quién se dirige
3. Por qué se dijo.
4. Cómo encaja en el mensaje completo del pasaje
Cuando el versículo se lee dentro de su capítulo, el capítulo dentro del libro, y el libro dentro del mensaje bíblico general, el texto cobra vida y claridad. La Biblia no pierde poder al leerse con contexto; al contrario, lo recupera.
Hay un relato muy interesante que ilustra por qué se necesita contar toda la historia:
Un día, un anciano caminaba por un camino rural con su perro y su mula. De repente, una camioneta
que iba a gran velocidad dobló la esquina, tirando al hombre, su mula y su perro a la zanja.
Más tarde, después de que el anciano se recuperó de su brazo y pierna rota, decidió demandar al conductor de la camioneta para recuperar sus gastos médicos.
Mientras el anciano estaba en el estrado, el abogado defensor lo interrogó: “Ahora quiero que responda ‘sí’ o ‘no’ a la siguiente pregunta: ¿Le dijo usted o no al conductor después del accidente que usted estaba “perfectamente bien”?
El anciano respondió: “Bueno, yo, mi perro y mi mula estábamos caminando por el camino …”
– el abogado lo interrumpió: “Señor, le pedí que me dijera 'sí' o 'no', ¿usted le dijo al conductor que estaba 'perfectamente bien' en el momento del accidente?
“Bueno, yo y mi perro y mi mula estábamos caminando…” El abogado apeló al juez, “Su Señoría”,
dijo, “Este hombre se niega a responder la pregunta.
¿Podría insistir en que solo responda la pregunta en cuestión?
El juez dijo: “Bueno, obviamente quiere decirnos algo; así que déjelo hablar.
El anciano dijo: “Bueno, yo, mi perro y mi mula estábamos caminando por el camino y esta camioneta
dio la vuelta a la esquina demasiado rápido, nos tiró a la zanja y me rompió el brazo y la pierna. El conductor se detuvo, salió de su camioneta, vio que mi perro estaba gravemente herido, regresó a su camioneta, tomó su rifle y le disparó. Luego vio que mi mula se había roto la pierna y le disparó. Entonces me dijo: “¿Y usted cómo está?”. Y le dije: “Estoy perfectamente bien”.
Si usted quiere seguir siendo ateo, hágalo de manera honesta y coherente, no distorsionando la Biblia ni sacando textos fuera de contexto, porque la Biblia es un todo, es la historia de nuestra salvación y no se entiende si leemos los pasajes sueltos que nos convienen.


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