Cuando les hablas a los ateos de Dios, ellos siempre dicen lo mismo: "presenta pruebas, no hay evidencias de la existencia de Dios". Pero a pesar de mostrarles tantas evidencias, como las cinco vías de santo Tomás de Aquino, la teoría del Big Bang, que establece que el universo tuvo un inicio en el tiempo y el espacio por lo que si el universo tuvo un comienzo, tuvo que ser provocado por una causa o "principiador" externo a él, el ajuste fino: Físicos y matemáticos señalan que las constantes físicas del universo (como la fuerza de gravedad o la masa de las partículas) están calibradas con una precisión matemática asombrosa, reconocen que pequeñas variaciones habrían hecho imposible la vida, lo que sugiere un diseño inteligente, la complejidad del ADN, un lenguaje digital tan complejo y organizado que los filósofos y científicos argumentan que el origen de un código tan sofisticado requiere necesariamente una inteligencia previa, los evangelios, que son los documentos más auténticos y con más fiabilidad histórica de todos los escritos antiguos, incluso un análisis lingüístico ha permitido confirmar que el texto griego de los Evangelios fue escrito por testigos oculares directos de Jesús que lo vieron morir y resucitar, cosa que solo lo puede hacer Dios.
Pues a pesar de todas estas pruebas y evidencias, los ateos siguen negando a Dios, porque ellos han decidido que no existe y cuando alguien decide algo con vehemencia, no hay nada que lo haga recapitular, como decía san Agustín "Para el que cree, ninguna prueba es necesaria; para el que no cree, ninguna cantidad de pruebas es suficiente".
Pero yo me pregunto, siendo tan serio el tema de la muerte y de la eternidad, y ante la acusación de la evidencia de pruebas de los ateos, ¿por qué no van a visitar por ejemplo ellos mismos a las personas que han sido receptoras de milagros impresionantes?
Para beatificar a un santo hace falta un milagro, y para canonizarlo, otro. Veamos algunos ejemplos de personas con nombres y apellidos que han sido objetos de milagros:
Después de que los médicos le dijeron a Floribeth Mora Díaz que padecía un aneurisma cerebral y que le quedaban pocos días de vida, rogó al Beato Papa Juan Pablo II, y entonces escuchó su voz que le dijo “¡Levántate! ... No tengas miedo.”
El aneurisma cerebral simplemente desapareció.
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| FLORIBETH MORA |
"Es inexplicable, porque ni siquiera había una mancha en mi cabeza, en las arterias, de que en algún momento hubo un aneurisma, eso me dijo el médico", decía Floribeth a BBC Mundo.
Eso fue en mayo de 2011. Los médicos no podían explicarlo y Floribeth Mora se convirtió en el segundo milagro atribuido al Papa Juan Pablo II, que murió en 2005.
El primer milagro fue una monja francesa curada de la enfermedad de Parkinson, se trata de la religiosa francesa Marie Simon-Pierre. En 2002 le diagnosticaron Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa e incurable. El mal le afectaba la mitad izquierda del cuerpo. La enfermedad fue avanzando a pesar del tratamiento médico y tuvo que dejar sus tareas habituales en la sala de maternidad para trabajar en el área administrativa.
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| Marie Simon-Pierre |
El primer milagro que llevó a Carlo Acutis a los altares ocurrió el 12 de octubre de 2010 en la capilla de Nuestra Señora Aparecida de Campo Grande, Brasil, cuatro años después de la muerte de Carlo, cuando un niño llamado Matheus que sufría un páncreas anular se acercó a besar una reliquia de Acutis y le pidió “dejar de vomitar”.
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| MATHEUS |
A partir de ese día, los síntomas de la condición médica desaparecieron y las pruebas médicas demostraron que estaba completamente curado. Padecía una malformación congénita llamada páncreas anular
El segundo milagro fue la curación de Valeria Vargas Valverde, una joven de Costa Rica que sufrió un accidente en bicicleta que le provocó un daño cerebral irreversible. Su madre, Liliana Valverde oró a Carlos Acutis y por su mediación, Valeria sanó completamente.
Floribeth tiene ahora 62 años, y Marie Simon, 65, Valeria Valverde, 25, Matheus tiene 16 años en la actualidad. Me gustaría saber cuantos ateos han hecho una visita a estas personas para conocer sus historia de primera mano, ya que son testimonios vivos de milagros auténticos. Seguro que muchos ateos tan inteligentes y prácticos descubrirían el engaño y el fraude, y entonces les harían un gran favor a la comunidad atea: poner en evidencia a los cristianos y a la Iglesia y terminar de una vez por todas con el gran engaño de las religiones.
¿Por qué no lo hacen? simplemente porque no pueden, porque se toparían con miles de indicios de milagros reales y auténticos, pruebas lapidarias que harían tambalear su increencia, porque la integridad de vida y los testimonios de estas personas gritan la verdad más que los mismos milagros, porque saben que van a encontrar personas honestas que derrumbarían su ateísmo, ese ateísmo cómodo que les deja hacer lo que quieran, que no los cuestiona, que no los plantan delante de un Dios para dar cuenta de nada.
Es muy difícil ser ateo, se requiere de muchas contorsiones mentales para negar tantos milagros (hay más de 10.000 santos y cada uno con dos milagros reconocidos) milagros eucarísticos, estigmatizados como el Padre Pío, a la vista de todos o San Francisco de Asís, que se han dejado estudiar por médicos, apariciones asombrosas de Jesús o de la Virgen (incluso de santos). ¿Pueden mentir los humildes pastorcitos de Fátima o Bernardette, la niña vidente de Lourdes cuya santidad de vida está más que atestiguada?
Ya lo dijo San Agustín:
"Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista"


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