El cristiano tiene una relación personal con un Dios vivo: Jesucristo, por eso cuando una persona encuentra a Dios en su alma, ya nada puede hacerlo desistir de esta realidad. Dios es trascendental y no se puede demostrar con evidencias materiales, esto no lo comprenden los ateos y piden pruebas una y otra vez, pero ¿cómo pruebas que estás enamorado de alguien?
Podemos dar razón de nuestra fe a través de las cosas creadas y de las Sagradas Escrituras, pero no podemos demostrar nuestra relación personal con Dios, no podemos bajar al plano material a un Dios trascendental y sobrenatural.
Esta es la excusa del ateo, pedir pruebas materiales, ¿por qué no suben ellos a lo trascendental para buscarlo? ¿por qué no rezan? ellos dicen que no rezan porque es inútil, pero ¿qué saben ellos? no pasa nada con probar, sin embargo no lo harán, porque algo en su interior sabe que van a encontrarse con "algo" que prefieren evitar.
La fe es un don, y cuando Dios se manifiesta, lo hace exclusivamente con cada uno, porque no hay dos individuos iguales, lo hace de manera particular, no en "modo manada", el creyente simplemente ha descubierto a Dios.
Los ateos lo llaman "amigo imaginario", ése es su problema, no el del creyente que sabe muy bien y tiene la certeza de que se está relacionando con Dios, que habita en todas las almas, lo que pasa es que algunos lo descubren, unos pronto y otros más tarde como lo expresaba tan bellamente San Agustín:
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por de fuera te buscaba...
Otros, desgraciadamente no lo ven nunca porque han embotado su corazón y su mente y no QUIEREN ver nada más de lo que tienen delante de sus narices, quieren ser tan "racionales" que caen en su misma trampa y esa "razón" los tiene esclavos e incapaces para aceptar algo sobrenatural a pesar de todas las pruebas sobrenaturales que ha habido en el mundo, como curaciones milagrosas constatadas, milagros Eucarísticos, santos estigmatizados, santos incorruptos, apariciones marianas etc...a todo dicen que es mentira, que son ilusiones, que es manipulación, pero en realidad es una ceguera consciente, porque todos los casos que se presentan están más que estudiados por gente de fe y también por laicos no creyentes. Ningún milagro es aprobado sin una constatación médica y científica. Muchas veces, ante tanta evidencia muchos ateos han tenido que optar por reconocer estas realidades, como el médico ateo Alexis Carrel que se convirtió a Dios después de ver a una moribunda recobrar la salud en unas pocas horas al recibir el agua milagrosa del santuario de Lourdes.
A algunos ateos parece que les da coraje que el creyente haya encontrado a Dios y tenga una relación de amistad con Él, por eso le ataca con todo tipo de improperios usando para ellos comparaciones a cada cual más cruel y ridícula.
El caso es que el creyente vive una relación personal con Dios.
Para ilustrar esto, se han hecho experimentos que han constatado cómo viven su fe los creyentes.
Este experimento no demuestra la existencia de Dios, solo aclara que el creyente no vive una fe ciega como un robot creyendo en Dios como si fuera Spiderman o un personaje inanimado, sino que tiene una relación con Dios como si fuera una persona viva.
Uffe Schjødt, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), vio que durante el rezo el cerebro premia con una sensación de bienestar a las personas creyentes que practican su religión, que cumplen sus normas y que hablan con su dios.
En su investigación, Schjødt usó un escáner de resonancia magnética para analizar el cerebro de 20 cristianos devotos. Los sujetos eran 20 jóvenes sanos (6 hombres y 14 mujeres), de entre 21 y 32 años de edad, sin enfermedades psiquiátricas o neurológicas conocidas.
Los investigadores pidieron a los voluntarios que pronunciaran una canción de cuna, sin ese significado místico, y una petición mental de regalos a Santa Claus.
El resultado fue que “rezar a Dios es una experiencia intersubjetiva comparable a una interacción normal entre dos personas”.
Dos de las regiones que se activaron procesan las cosas que deseamos y valoran cómo otro individuo, en este caso Dios, puede reaccionar a nuestras acciones. También se vio activación en la corteza prefrontal, que es clave en la teoría de la mente. Se encarga, entre otras funciones, de la evaluación de la realidad y el juicio crítico. Es muy interesante que, en el caso de las peticiones a Santa Claus, esta zona permanecía inactiva. Esto sugiere que los voluntarios creyentes veían al barbudo de traje rojo como un ser ficticio, pero a Dios como un individuo real.
Estudios previos han demostrado que la corteza prefrontal no se activa cuando las personas interaccionan con un ser inanimado, como un personaje de un juego de ordenador.
Para Schjødt, estas áreas cerebrales no se activan porque no se espera reciprocidad ni se considera necesario pensar sobre las intenciones del personaje digital. Él decía que estos resultados muestran que las personas creyentes piensan que están hablando con alguien real cuando rezan.
Al final, como dice Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, el estudio no prueba ni la existencia ni la inexistencia de Dios sino que nuestra actividad cerebral es diferente según nuestras creencias.


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