JESÚS NAZARENO TESTIFICÓ QUE EL ERA EL MESÍAS
MESÍAS es una forma helenizada del vocablo arameo פש׳חא (meshiha'), extraída del vocablo hebreo פש׳ח (mashiáh), en griego όΧριτός (ó Christos), en latín ungido.
Este nombré dé Cristo -según veremos detenidamente después, al tratar dé los vaticinios mesiánicos-, sé aplica al Príncipe y Liberador qué ha dé venir para traer la salvación.
Esta denominación de Jesucristo, como el ungido por antonomasia, se le atribuía, por el hecho de que en virtud de las profecías que se anunciaban acerca de Él, tenía como propia una triple dignidad:
* La de rey (v.gr. Salmos 2,6-8),
* La de profeta (Deut 18,15 s),
* La dé sacerdote (Salmos 109, 4).
Puesto que el Mesías iba a ser Rey, sus cualidades o prerrogativas se muestran al considerar las propiedades de las que se haya dotado et antiguo Testamento et reino mesiánico, esto es et gobierno y la potestad del Mesías. Así pues, et reino del Mesías se predicaba:
* Eterno (2 Reyes 7,13.16 [Véase, Salmos 88, 29 s. 37s.]; Salmos 71,5-7; Isaías 9,7; Daniel 7,14.27...).
* Universal (Génesis 12,3; 18,18; 22,18; 26,4; 28,14; 49,10; nums. 24, 17-23; Salmos 2,8s; 21,28s; 71,8-11; Isaías 2,2-4; 66,19s; Miqueas 4,1-3; Daniel 7,14.27; Malaquías 1,11...).
* Externo y visible (Isaias 2,2s; 11,10; Miqueas 4,1s; Malaquias 1,11...)
* Nuevo, con un nuevo sacrificio y un nuevo culto (Malaquias 1,11s), con un nuevo sacerdocio (Isaías 66,20s), con una nueva ley (Jeremías 31,31-33);
* Doctrinal, esto es que anuncia una doctrina (Deut 18,18; Isaías 2, 3; Salmos 2,6;21,23...)
* Espiritual y dispensador de los bienes por gracia (Isaías 11,1-9; Jeremías 31,34; 50,20...).
PRUEBAS DE QUE JESÚS ERA EL MESÍAS:
LOS APÓSTOLES ATRIBUYEN CONSTANTEMENTE A JESÚS ESTA DIGNIDAD Y ESTE NOMBRE.
Obran de este modo en sus evangelios: En efecto la finalidad de San Mateo es mostrar que Jesús es el Mesías anunciado de antemano por los profetas, la cual la aclara abundantemente aduciendo con mucha frecuencia las palabras de Jesús "para que se cumpliera la que ha sida dicho por el profeta" (en muchos lugares); y Juan escribió para que creyeran "que Jesús es Cristo" (S. Juan 20,31). Esto mismo hacen también los apóstoles "en su predicación" (Hech. Apost. 2,36; 3,18; 4,10...); es así que la razón suficiente de hacer esto en tales testigos tan veraces, hasta la muerte, los cuales vivieron con Jesús mismo tan frecuentemente, no puede ser mas que el hecho verdadero mismo, a saber, que Jesús se tuvo a sí mismo como el Mesías y afirmó que lo era; luego Jesús se tuvo en realidad como el Mesías y dijo que era el Mesías.
JESÚS PREGUNTADO EXPRESA PÚBLICAMENTE QUE ERA EL MESÍAS Y así, como fuera preguntado por las discípulos de Juan el Bautista sobre si era (el Mesías) que iba a venir, apela de forma absoluta a todo la que se esperaba a cerca del Mesías, a saber, apela a que los milagros que había realizado (S.Lucas 7,18-23; S.Mateo 11,1-6; puesto en relación con Isaías 35,4-6; 61,1). Del mismo modo lo afirmó, cuando fue expresamente preguntado por el pontífice Caifás (S.Mateo 26,63s; S.Marcos 14,61s).
JESÚS SE IMPONE A SI MISMO TÍTULOS MESIÁNICOS Y ACEPTA LOS QUE SE LE DESIGNABA POR AQUEL TIEMPO AL MESÍAS.
Jesús confiesa claramente que es Mesías ó Cristo, cuando habla con la samaritana (S. Juan 4,25-27: Yo soy, el que contigo habla). Y anteriormente, ya en el comienzo de la vida pública le había designado de este modo Andrés al decir a Simón: Hemos hallado el Mesías (S. Juan 1,41). Expresamente acepta y alaba la confesión de Pedro, hecha en nombre de todos los apóstoles: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo (S. Mateo .16,16s; Véase, S. Marcos 8,29; S. Lucas 9,20). Él mismo se adjudica este título: Uno solo es vuestro Maestro, Cristo (S. Mateo 23,10) y alaba la misericordia tenida con los apóstoles en su nombre porque sois de Cristo (S. Marcos 9,41); y dice que no crean a aquéllos otros que dijeren: Aquí está el Mesías, porque se levantarán falsos Mesías y falsos profetas (S. Mateo 24,23s). Y esta es la vida eterna, que te conozcan a TI, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo (S. Juan 17,3). Por último afirmó solemnemente su mesianidad en presencia del Sanedrín (S. Mateo 26,63s; S. Marcos 14,61s); y aparece después de su resurrección adjudicándose esta dignidad, al hablar con los discípulos en el camino de Emaús (S. Lucas 24,26) y con los otros discípulos (S. Lucas 24,46).
Natanael le llama Rey de Israel (S. Juan 1,49); es proclamado también Rey de Israel por el pueblo el día que fue recibido con palmas (S. Juan 12,13; Véase, S. Mateo 21,1s; S. Marcos 11,10; S. Lucas 19,38), por el buen ladrón en la cruz (S. Lucas 23,42); y Él mismo acepta este título, por más que alguna vez huyera del tumulto del pueblo que quería hacerlo rey después de la multiplicación de los panes (S. Juan 6,15). Jesús mismo habla acerca de su reino (S. Mateo 13,41) al explicar la parábola de la cizaña; en S. Mateo 25,34.40 cuando el rey habla a aquéllos que estarán a su derecha); y afirma que El es rey cuando es preguntado por Poncio Pilato (S. Mateo 27,11s; S. Juan 18,33-37; Véase, S. Mateo 27,27-29; S-.Marcos 15,16,18; S. Lucas 23,2s nos habla acerca de la injurias que le dirigieron los soldados a causa de éste título de rey; y de forma semejante hablan los evangelistas acerca de las imprecaciones de la turba y de los sacerdotes delante de la cruz, por el hecho de que Jesús dijo que El era el rey de Israel: S. Mateo 27,42; S. Marcos 15,32; S. Lucas 23,37; lo cual se confirma también por la inscripción del la cruz; S. Mateo 27,37; S. Marcos 15,26; S. Lucas 23,38; S. Juan 19,19-21).
HIJO DE DAVID. Este era también un título mesiánico, puesto que el Mesías debía provenir de David (Véase n.595s.610; S. Mateo 12,23; 22,42...). De este modo le aclaman los ciegos (S. Mateo, 9,27; 20,30-34) y la mujer cananea (S. Mateo 15,22); por último los apóstoles y el pueblo así le aclaman al entrar Jesús en Jerusalén (S. Mateo 21,9.15s).
El que ha de venir ( ό έρχόμενος , con artículo, dando a entender una persona concreta a la que se espera) cuando es preguntado por los discípulos de Juan Bautista (S. Mateo 11,3-5).
El Profeta ( ό προφήτης , igualmente con artículo, significando esta palabra el profeta determinado, al que se refirió Moisés en Deut. 18,15-18; véase, S. Juan 5,46). Así le llaman las turbas después de la multiplicación de los panes ((S. Juan 6,14), y algunos el último día de la fiesta al discutir acerca de él (S. Juan 7,40); y Jesús acepta ésta denominación cuando dice que Moisés escribió acerca de él (S. Juan 5,46).
EL TITULO DEL HIJO DEL HOMBRE. Jesús se impone a sí mismo el título del "Hijo del hombre"; es así que el título del "Hijo del hombre" es un título mesiánico. Luego Jesús se impone a sí mismo un título mesiánico.
La mayor consta por la lectura de los evangelios, donde se ve que Jesús se impone a sí este nombre desde el comienzo de su vida pública; y que tal nombre se usa solamente tratándose de Jesús y no de otro; y que aparece solamente en boca de Jesús (si hacemos excepción de los textos de S. Lucas 24,7; y de S. Juan 12,34, los cuales no obstante refieren las palabras mismas de Jesús):
S.Mateo 8,20; 9,6; 10,23; 11,19; 12,8.32.40;13,37.41; 16,13.27s;17,9.12.22;[18,11]; 19,28; 20,18.28; 24,27.30 [acerca de la venida del Hijo del hombre en las nubes del cielo con gran poder y majestad]; 37.39.44; 25.31 [sobre la venida del Hijo del hombre en su majestad para juzgar a los hombres]; 26,2.24.45.64 [anuncia en presencia de Caifás al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo].
S. Marcos 2,10.28; 8,31.38; 9,9.12.31; 10,33.45; 13,26; 14,21.41.62.
S. Lucas 5,24; 6,5.22; 7,34; 9,22.26.44. [56].58; 11,30; 12,8.10.40; 17,22.24.26.30; 18,8.31; 19,10; 21,27.36; 22,22.48.69; 24,7.
S. Juan 1,51; 3,13.14; 5,27 [el Padre dio al Hijo la potestad de juzgar, ya que es el Hijo del Hombre]; 6,27.53.62; 8,28; 12,23 [viene la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado; V.32.33: "Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Decía esto dando a entender que clase de muerte iba a morir). 34 [La gente se extraña de que, siendo así que Cristo permanece eternamente, sea menester el que el Hijo del hombre deba ser levantado en alto]; 13,31.
OBJECIONES.
1. A veces parece que Jesús no aceptó la dignidad y los honores mesiánicos. Y así huye sólo al monte, cuando las turbas reconocen que El es en verdad aquél profeta que va a venir al mundo, y cuando quieren hacerle rey (S. Juan 6,14s); de forma semejante después de haber realizado milagros en Cafarnaúm se marchó al desierto, a pesar de que las turbas le buscaban (S. Marcos 1,35-38). Igualmente prohíbe que se divulguen sus milagros con los que fácilmente sería reconocido como Mesías (S. Marcos 1,43s; 5,43; 7,36; 8,26; S. Mateo 9,30).
Respuesta: En estos textos Jesús no niega su mesianidad ni tampoco los testimonios aducidos por Él acerca de dicha mesianidad; sino que ciertamente se indica una cierta cautela en el modo de proceder a saber para evitar los levantamientos políticos del pueblo, y para que no pareciera que El aprobaba las ideas terrenas que tenían acerca del Mesías. De éste modo procedía también gradualmente hasta tanto que quedara fijado el sentido con el que quería ser reconocido como el Mesías; y al mismo tiempo para evitar las envidias de los adversarios. No obstante si no había por qué temer éstos peligros, a veces él mismo exhortaba a que el milagro fuera hecho público (S.Marcos 5,19) y a que fuera reconocido (S.Lucas 17,18).
2. Jesús no permitía tampoco el que los demonios dijeran que El era el Cristo (S.Marcos 1,25.34; 3,12).
Respuesta: De este modo hubiera podido fácilmente surgir la sospecha acerca de trato con ellos; y de hecho hubo calumnias acerca de que echaba los demonios con el poder de Belzebú (Véase, S. Marcos 3,22-30), y esto no mucho después. Además podía parecer inconveniente el que fuera proclamado Mesías por los demonios mismos.
3. Jesús también ordenó a sus discípulos "Que no dijeran a nadie el que El era Jesucristo" (S. Mateo, 16,20; S. Marcos 8,30; S. Lucas 9,21).
Respuesta: Esta prohibición no es definitiva, sino hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos cuando se hablaba acerca de la visión de la transfiguración (S. Mateo 17,9). Y esta prohibición fue hecha cuando su mesianidad fue ya propuesta de forma abundante al pueblo y fue rechazada; ahora bien el Señor no quería excitar más el odio de los príncipes ni provocar un clamor popular inútil e inoportuno.
4. En cuanto al nombre del Hijo del Hombre puede parecer extraño el que no aparezca con frecuencia en otros libros del Nuevo Testamento, a excepción de los evangelios.
Respuesta: Los evangelios son fuentes totalmente históricas y esto se ve mucho más en este nombre empleado por Jesús, el cual aparece con tanta frecuencia en ellos. Ahora bien si otros libros del Nuevo Testamento no lo emplean, puede ser por el hecho de que los paganos no tenían tanto conocimiento de la profecía de Daniel, a la cual hacía alusión; y además por el hecho de que mediante el nombre del Hijo de Dios quedaba mejor inculcada la filiación divina del Mesías, la cual es la que más debía proponerse a los paganos. Además aquélla expresión tenía un sabor a la forma y a la índole aramea de la lengua, más que a la forma griega.
5. En S.Juan 5,27 encontramos en el texto griego Hijo del Hombre sin el artículo que determine a la persona individual.
Respuesta: Es verdad ciertamente, sin embargo por el conjunto de todos los textos y por el tema del cual se trata en S.Juan 5,27 consta suficientemente que se trata de una persona totalmente determinada; y de éste modo la potestad de juzgar que se le otorga, no es por ser simplemente hombre (entendido en sentido genérico o sentido poético), sino por ser tal hombre determinado, a saber el Mesías.
Y "porque si alguien se avergonzare de mí y de mis palabras ante esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles" (S. Marcos 8,38).
(SUMA DE LA SAGRADA TEOLOGÍA ESCOLÁSTICA, MERCABA)



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