JESÚS AFIRMO QUE EL ERA EL HIJO DE DIOS EN SENTIDO NATURAL Y PROPIO.
HIJO EN SENTIDO NATURAL es aquél que por medio de la generación trae su origen de un viviente de naturaleza semejante; a saber tiene la misma naturaleza del Padre. La naturaleza no sería numéricamente diversa ni específicamente idéntica, como acontece en las generaciones humanas, sino que sería numéricamente la misma, ya que la naturaleza divina debe ser única.
JESÚS ERA DIOS. PRUEBAS:
JESÚS SE ASIGNA ATRIBUTOS DIVINOS.
a) Jesús se antepone a los príncipes de Israel ("aquí hay algo más que Salomón": S. Mateo 12,42; "Hay aquí algo más que Jonás": S. Mateo 12,41); igualmente se antepone al templo y a la ley de Yahvéh ("lo que hay aquí es más grande que el templo": S.Mateo 12,6; "el Hijo del hombre es Señor del sábado": S. Mateo 12,8).
Aparece en los evangelios como Señor superior a los ángeles: S. Mateo 13,41; 16,27; S. Marcos 13,32.
b) Jesús obra los milagros de tal manera que reclama para sí la potestad ilimitada y totalmente propia y absoluta, la cual también en aquél tiempo se atribuía exclusivamente a Dios. Y así por su sola voluntad sana a un leproso (S. Mateo 8,3); y cura a distancia al siervo del Centurión (S. Mateo 8,7): y sabe también que él hará resucitar a la hija de Jairo que había muerto (S. Marcos 5,35s); y sin ningún esfuerzo con su sola palabra calma la tempestad (S. Marcos 4,,39); y arroja a los demonios ejerciendo su poder sobre ellos y esto desde el principio de su vida pública (S. Marcos 1,25)...
Hace partícipes de estos poderes de, un modo absoluto a sus discípulos (S. Mateo 10,8); y sus discípulos los ejercen en nombre de El (S. Marcos 6,13; S. Lucas 10,17-19); y también otros arrojan demonios en nombre de Jesús (S. Lucas 9,49s).
JESÚS SE ATRIBUYE DE FORMA EQUIVALENTE UNA TITULARIDAD DIVINA IGUAL A LA DEL PADRE.
a) Se atribuye una potestad legislativa igual a la potestad del Padre. Por tanto la ley divina, que fue pronunciada por Yavhéh a los antepasados a saber a Moisés y a los Patriarcas de Israel (S. Mateo 5,21.27.31.33.38.43), Él Mismo la completa y la perfecciona (S. Mateo 5,22.28.34.39.44); Él Mismo rectifica (S. Mateo 5,32) el indulto divino acerca del libelo de repudio (Deut.24, 1); cambia la ley acerca del derecho del talión "ojo por ojo y diente por diente" (S. Mateo 5,38.42; Levitico 24,19.20). Ahora bien todo esto lo hace en la ley divina por propia potestad, no en virtud de una potestad meramente vicaria: "pero yo os digo... "; en efecto se trata de aquél que es también "Señor del sábado" (S. Mateo 12,8; véase, S. Juan 7,23).
b) Igualmente Jesús se adjudica el juicio para absolver pecados, el cual juicio es propio exclusivamente de Dios, y así se entendía en Israel (véase S. Mateo 9,3; S. Marcos 2,7); y no lo ejerce simplemente con potestad delegada y vicaria: y así afirma delante del paralítico que él tiene potestad de perdonar los pecados (S. Mateo 9,6); y perdona sus pecados a la mujer pecadora (S. Lucas 7,48-50); y comunica esta potestad a sus discípulos (S. Juan 20,23 y probablemente en S. Mateo 16,19; 18,18).
También Jesús mismo ejercerá al fin del mundo el juicio universal sobre todos los hombres de tal modo que El mismo va a enviar a sus ángeles (S. Mateo 13,41... ); y de tal forma que los condenados por El van a tener como castigo el apartarse de El (S. Mateo 7,23; véase, S. Mateo 24,29-31; 25,31-46; 26,64).
c) Jesús se constituye como el centro de todos los corazones y el objeto de la vida religiosa.
Jesús reclama para sí el amor por encima de todas las cosas, esto es el amor por encima del padre y de la madre y de los hijos (S .Mateo 10 , 3 7) ; la vida misma hay que entregarla por El (S. Mateo 10,39; 16,25); debemos seguirle rehusando totalmente nuestras cosas y negándonos a nosotros mismos, por más que tengamos que llevar la cruz de cada día (S. Mateo 10,38; 16,24; S. Lucas 9.23); si alguno le maldice a causa de El, será bienaventurado (S. Mateo 5,11); y hay que creer en El absolutamente bajo pena de condenación (S. Mateo 10,33).
Los argumentos anteriores se robustecen y se confirman en virtud de las claras expresiones con las que JESÚS PROFESA QUE EL ES EL HIJO DE DIOS EN SENTIDO NATURAL.
(S. Mateo 11,27): todo me ha sido entregado ( παρεδόθη ) por mi Padre. Y nadie conoce ( έπιγιγνώσκει ) al Hijo (S. Lucas 10,22: nadie sabe quién es el Hijo) sino el Padre, y nadie conoce al Padre (S. Lucas: quién es el Padre) sino el Hijo y [aquél] a quien el Hijo quisiere revelárselo.
a) Según este texto el conocimiento del Hijo (quién es el Hijo, a saber quién es Jesús) es de tal naturaleza que ha sido reservado al Padre y es exclusivamente propio de Este. Ahora bien esto no puede decirse de una filiación meramente moral. Luego se trata de la filiación natural de tal índole que no puede ser entendida y penetrada por ninguna creatura ni puede ser conocida antes de la revelación.
b) Tampoco conoce nadie al Padre (quién es el Padre) sino el Hijo. Luego si el Hijo conoce esto en exclusiva, y solamente él entiende y penetra quién es el Padre, no se trata de un mero conocimiento abstracto de Dios, que es el que tienen los hombres, ni de un simple conocimiento intuitivo de Dios, que, según la doctrina de la revelación cristiana, podrían tenerlo las creaturas racionales; sino que se trata de algún conocimiento que no tiene que ser tenido con un entendimiento meramente creado y finito, sino que está reservado al entendimiento infinito, que posee el Hijo. Y éste podrá revelar a otros esto mismo: que existe en Dios la persona divina del Padre.
c) Según este texto existe también una coordinación del Hijo con el Padre, ya que atendiendo al paralelismo de los miembros el Hijo se comporta como el Padre por razón de la potencia cognostitiva y por razón del objeto conocido. Luego así como el Padre se entiende que es Dios, así también se entiende que el Hijo es Dios.
Partiendo de aquí quedarán más claras las palabras: Me han sido entregadas todas las cosas por mi Padre, a saber por medio de la generación también la naturaleza divina; y así como esto ha sido revelado por el Padre a los sencillos (V.25.26), así también el Hijo podrá revelar conocimientos correlativos acerca del Padre (V.27). Se confirma esto por el paralelismo con S. Mateo 28,18-20 donde Jesús, llegándose a los discípulos, les habló del mismo modo: "Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra" [me han sido entregadas todas las cosas por mi Padre]; y manda que los apóstoles hagan discípulos ( μαθητενσατε ) [aprended de mí]; y se enumera a sí mismo conjuntamente con la persona divina del Padre, de tal modo que todos los hombres deben ser bautizados y consagrados al nombre ( είς τό όνομα ) esto es a la majestad y a la dignidad de un solo Dios, a saber del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
SAN MATEO 16,13-20.
Versículo 13: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? (S. Marcos 8,27: ¿quien dice la gente que soy yo?; S. Lucas 9,18: ¿quién dice la gentes que soy yo?). Así Jesús pregunta en primer lugar qué piensan los otros, a saber las multitudes, respecto a su persona. La denominación del Hijo del hombre es en el Nuevo Testamento un nombre propio de Jesús, que se predica no como un nombre común sino que se dice exclusivamente de Jesús, y es solamente Jesús el que lo emplea, y cuando lo empleen otros, es sólo citando las palabras de Jesús o del Antiguo Testamento -este nombre contiene ya la mesianidad de su sujeto.
En el Versículo 14 responden los discípulos recibiendo las opiniones del pueblo. Unos le tienen como Juan Bautista (resucitado, véase S. Mateo 14,2), en cambio otros le tienen como Elías que debía venir de nuevo (véase, S. Mateo 17,10), o como Jeremías resucitado u otro de los profetas enviado para auxiliar al pueblo (véase, libro II de los Macabeos 15,14; 2,1-21; libro IV de Esdras 2,18).
En el Versículo 15 Jesús quiere que se contraponga a éstas opiniones del vulgo el criterio de los discípulos: vosotros, ¿quién decís que soy yo? Así pues no pregunta solamente acerca de su dignidad mesiánica, la cual debía suponerse ya conocida por los discípulos y la cual estaba ya contenida con toda claridad en el nombre "del Hijo del hombre". Y por otra parte los discípulos mismos estaban persuadidos acerca de esta dignidad, según es de suponer; sino que Jesús pregunta sobre todo acerca de su naturaleza interna.
Versículo 16:-Tomando la palabra Simón, dijo: Tú eres el Cristo ( ό χριστός , el Mesías), el Hijo de Dios vivo. ( όνίός τοΰ θεοΰ τοΰ ζώντος ))
Versículo 17: Jesús acepta esta denominación: bienaventurado tu Simón Bar Iona [hijo de Juan, como yo soy el Hijo de Dios], porque no es la carne ni la sangre quien eso te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos. Luego a Pedro, como a un niño en espíritu, le ha sido hecha la revelación de la que hablaba antes S. Mateo 11,25 acerca de la naturaleza interna de Jesús.
Versículos 18-20: Sigue Jesús hablando con Pedro con autoridad totalmente propia de El y absoluta: "Y yo te digo...; y sobre esta piedra edificaré mi iglesia...". De este modo habla acerca de su obra después de la profesión de su naturaleza interna, de un modo paralelo a como en S. Mateo 11,25-30 después de la manifestación de su divinidad hablaba acerca de su yugo y del modo como entrar a tomar parte de sus discípulos; y repetidamente en S. Mateo 28,18-20 ("Me ha sido dado todo poder... bautizándoles en el nombre... del Hijo... enseñándoles a observar todo [hacer discípulos]").
Jesús acepta y alaba la respuesta que ha dado Pedro acerca de El; es así que en esta respuesta se afirma la filiación divina natural de Jesús; luego sáquese la consecuencia.
En una ocasión solemnísima, al final de la vida pública de Jesús y poco antes de morir, en presencia del Sanedrín constituido solemnemente, y habiendo sido interrogado por el Sumo Pontífice con su autoridad suprema, Jesús confesó de modo manifiesto su divinidad.
S. MATEO 26,63: Y el Pontífice le dijo: te conjuro por Dios vivo; dí si eres tú el Mesías, el Hijo de Dios. (S. Marcos 14,61: ¿tú eres el Cristo, el Hijo de Dios bendito?). S. Lucas hablando de otra reunión del Sanedrín celebrada por la mañana distingue dos modos de interrogar; V.66: si tú eres el Cristo (el Mesías), dínoslo; V.70: ¿luego eres tú el Hijo de Dios?
A estas preguntas que le hacen a Jesús la noche de su pasión, contesta afirmando en sentido totalmente pleno que él es Hijo de Dios, S. Mateo 26,64: díjole Jesús: "Tú lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre, y venir sobre las nubes del cielo".
Y S. Lucas 22,70 nos transmite las palabras de Jesús pronunciadas al amanecer del día de su muerte: Yo soy.
Estas palabras todos las consideraron blasfemas; y por ello le condenaron a muerte.
Esta afirmación es escuchada como una blasfemia y con enorme horror (en efecto el Sumo Sacerdote se rasgó las vestiduras), y todos dijeron: "reo es de muerte...". En verdad no sería tal blasfemia si Jesús se hubiese atribuido solamente una filiación moral, o sea la misión mesiánica.
Entre las injurias de aquéllos que blasfemaban de Jesús cuando pendía de la cruz, sobresale ésta: Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz (S. Mateo 27,40), "Pues dijo: Soy el Hijo de Dios" (S. Mateo 27,43); lo cual en verdad no parecería que debía ponerse de relieve de este modo, si solo se tratara de una filiación moral, esto es de la mesianidad.
En el evangelio de S. Juan aparecen muchos textos en que Jesús de un modo manifiesto dice que Él es el Hijo de Dios, o bien se atribuye tales cualidades donde debe entenderse su filiación divina natural.
Entre los textos de S. Juan hay que citar principalmente los siguientes:
* Jesús se llama el Hijo de Dios: S. Juan 5,17.25; 8,35s; 11,4.27; 20,17.
* Afirma su pre-existencia: 3,13; 6,32; 8,58; 17,5; "salió" en efecto del Padre: 6,33.38.46.50ss.62; 7,16.28ss; 8,18.23.42; 11,42; 16,27; 17,8; "ha visto" al Padre: 3,11; 6,46; 8,38.
* Afirma la igualdad que tiene con Dios; y ciertamente en el obrar: 5,17ss.30; 8,18; 14,10; en el conocer: 10,15 (véase, S. Mateo 11,25ss); en el ser: 5,18; 10,30.33.36; 12,44ss; 14,7.10.20; 16,15; 17,10.21.
San Juan enseña de modo clarísimo en su evangelio esta divina filiación de Jesús de tal modo que tiende a ello todo su evangelio, según dice al final, "Para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre" (20,31); y declara solemnemente en el prólogo que se trata de la filiación natural, al decir: Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios (1,1); y dice que el Verbo hecho carne tiene la gloria como de Unigénito del Padre (1,14), esto es que tiene verdaderamente la gloria que es propia del Unigénito del Padre.
Cuando Jesús se llama Hijo de Dios (v.gr. S. Juan 5,17: "mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también..."), los judíos lo entienden en el sentido de filiación natural: "por esto los judíos buscaban con más ahínco matarle, pues no solo quebrantaba el sábado sino que decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios" (V.18). Lo cual Jesús no lo corrige de ningún modo, sino que lo confirma afirmando la unidad de su operación (y aún más la unidad de su naturaleza) con el Padre (V.19); igualmente afirma el juicio que le ha sido entregado y la comunidad de honor con el Padre, "a fin de que todos honren al Hijo así como honran al Padre" (V.22ss).
Esto mismo se afirma en S. Juan 10,30: Yo y el Padre somos una sola cosa. En efecto lamentándose Jesús de que le apedrearan los judíos, éstos le responden: "Por ninguna obra buena te apedreamos,.- sino por la blasfemia, porque, siendo hombre, te haces Dios" (V.33).
4. Y si Jesús responde (V.34ss) haciendo alusión a la Sagrada Escritura, que llama dioses a los jueces y a los hombres (véase, Salmos 82,6; 1 Cor. 8,5), esto no invalida la fuerza del argumento que hemos dado; sino que solamente muestra Jesús con un argumento "ad hominem" que ni siquiera por esto deben indignarse los judíos.
LOS TESTIMONIOS DE LOS APÓSTOLES. Acerca de la divinidad de Jesús confirman que Jesús tuvo esta persuasión y esta conciencia de su divinidad; y deben acudir como a fuente a este testimonio de Jesús sobre sí mismo.
Entre los muchísimos testimonios de los apóstoles, implícitos o explícitos, sobresalen en los Hechos de los Apóstoles las palabras de S. Pedro que aplica a Jesús el Salmo 109,1 acerca del Mesías-Señor de David (Hech. Ap. 2,34 puesto en relación con S. Mateo 22,4345); igualmente S. Pedro llama a Jesús autor de la vida (Hech. Ap. 3,15).
Y en S. Pablo, además de la denominación de Kyrios aplicada a Jesús, con el cual nombre se designa ciertamente en los LXX a Yahvéh (Adonai), los textos de más renombre son los siguientes:
* Filipenses 2,5-7 al hablar de Jesucristo "quien, existiendo en la forma de Dios [teniendo naturaleza de Dios], no reputó codiciable tesoro mantenerse igual a Dios, antes se anonadó, tomando la forma de siervo [la naturaleza de hombre]...".
* En Tito 2,13 trata S. Pablo de la expectación de la bienaventurada esperanza en la venida gloriosa del gran Dios y salvador nuestro, Cristo Jesús.
* En Romanos 9,5 dice S. Pablo que según la carne procede del pueblo de Israel Cristo, que está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos.
* En Hebreos 1, lss se dice que Dios nos ha hablado en su Hijo, el cual el Apóstol le contrapone a los profetas (que eran hijos de Dios en sentido moral) y le pone como superior a los ángeles.
(TEOLOGÍA, MERCABA)




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