Ningún trabajo de la antigüedad tiene más evidencia con respecto a la veracidad histórica que el Nuevo Testamento.
Se han hecho estudios comparativos de todas las copias que conservamos de cada uno de los evangelistas.
Ningún otro autor, ni religioso, ni profano, de aquellos tiempos, puede presentar la cantidad de papiros, de códices, de citas de autores etc..., como los libros del Nuevo Testamento pueden ofrecer.
En favor de la autenticidad de los Evangelios existe tal tradición literaria como no existe de ningún otro escrito de la antigüedad, una tradición antiquísima, pública, universal, constante.
No tiene ni la menor comparación con la de otros escritores cuyas obras nadie pone en tela de juicio, por ejemplo, a nadie se le ocurre dudar de la autenticidad de las obras de los clásicos latinos: César, Cicerón, Horacio y Virgilio, a pesar de que no conservamos, ni con mucho, las pruebas que conservamos de los Evangelios.
Es, además, excepcional el estado de conservación. De los autores latinos las obras completas más antiguas que conservamos son posteriores al siglo VIII. En cambio, códices evangélicos completos, de los siglos IV al VI, se conservan setenta y ocho.
Y los Evangelios se citaban con tal frecuencia que solamente con las citas que existen en las obras de siete escritores de los siglos II al VI (Justino, Ireneo, Clemente, Orígenes, Tertuliano, Hipólito y Eusebio) se podrían reconstruir en toda su integridad los cuatro evangelios: se conservan de ellos 26.487 citas. Por todo esto, el gran crítico inglés en literatura clásica, Burnett Hillman Streeter (exégeta bíblico), confiesa que los Evangelios, en cuanto a su autenticidad, tienen la posición más privilegiada que existe entre todas las obras de la antigüedad.
Por tanto, quien no admite lo que dicen los Evangelios, no tiene derecho a creer en nada de la Historia Antigua, pues las cosas que nos dicen los Evangelios nos constan con mucho más rigor que muchísimas de las cosas que admite la Historia de la Antigüedad.
Quien dude o niegue la historicidad de los Evangelios debe, lógicamente, dudar o negar la historicidad de todo libro histórico, es decir, debe ser escéptico universal en materia de historia.
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| TÁCITO |
Además hay muchas fuentes no cristianas sobre la existencia de Jesús:
- Flavio Josefo, historiador romano-judío del siglo I.
- Tácito historiador y senador romano.
- Mara, hijo de Serapión, filósofo estoico de la provincia romana de Siria.
-Suetonio, historiador romano.
- El Talmud de Babilonia.
- Plinio el joven, gobernador de Ponto y Bitinia.
- Luciano de Samosata, escritor griego.
- Thallus
- Celso, etc...
“Los paralelismos alegados entre Jesús y los dioses paganos reside en la imaginación moderna, no tenemos registro de ningún Dios que haya nacido de una madre virgen y que haya muerto para expiar nuestros pecados, ni que haya resucitado de la muerte”
(Dr. Bart Ehrman erudito sobre el Nuevo Testamento y experto en paleocristianismo, actualmente es el jefe del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill)
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“No hay ningún erudito en ningún instituto o universidad en el mundo occidental que enseñe los clásicos, historia antigua, nuevo testamento, cristianismo antiguo o algo relacionado con estos campos, que dude de la existencia de Jesús, uno de los hechos más ciertos de la historia es que Jesús fue crucificado por orden del prefecto de Judea, Poncio Pilatos”
(Dr. Bart Ehrman)
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"Sinceramente, no conozco a ningún historiador de historia antigua o bíblica, que haya tenido la más mínima duda de la existencia de Jesucristo"
(Graeme Clarke, profesor de historia y arqueología clásica)
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Fuente: Para Salvarte, P. Jorge Loring





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