La estrella más bonita del firmamento se llama Sirio. Esa estrella que parece un brillante, que cambia de color, unas irisaciones preciosas.
Pues esa preciosidad del firmamento, Sirio, está a billones de kilómetros.
La más cercana a la Tierra es Alfa de Centauro, que está a cuatro años luz, pero no se ve desde nuestro hemisferio. Y cuando sales del sistema solar no puedes medir en kilómetros porque te faltaría sitio en el papel para poner ceros. Hay que medir en años de luz. La luz recorre en un segundo 300.000 kilómetros.
Pues lo que la luz, a 300.000 kilómetros por segundo, recorre en un año, ésa es la medida para las distancia en el firmamento. Y con esa medida de años de luz, a Sirio, que está a 80 billones de kilómetros, tardaría la luz 8 años en llegar.
iQué pequeño es el hombre! ¡aunque haya llegado a la Luna! ¡Qué grande, porque ha llegado a la Luna! Pero, ¡qué pequeño si lo comparas con Dios!
Cuando uno empieza a estudiar un poco y conoce estas grandezas de la Creación, se siente uno empequeñecido.
Nos quedamos anonadados ante la grandeza de la sabiduría, del poder y de la técnica de ese Ser, que llamamos Dios, que hizo esta máquina con tamaños inconmensurables, con velocidades increíbles, con distancias inconcebibles, y que se mueve con precisión matemática.
(P. Jorge Loring, teólogo)

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