C.S. LEWIS
C. S. Lewis era un ateo que se convirtió a Cristo después de descubrir que el Cristianismo es verdadero.
Hablando de su vida siendo ateo, C. S. Lewis dijo, “Pensaba que… me había deshecho de los cristianos para siempre”. Pero “un joven que quiere seguir siendo un perfecto ateo no puede ser demasiado exigente con su lectura. Hay trampas por todas partes…”
La evidencia del Cristianismo fue tan convincente que Lewis no tuvo escapatoria. Dijo que llegó a admitir la existencia de Dios, “revolviéndose, luchando, resentido y mirando en todas
direcciones buscando la oportunidad de escapar.”
A través de la obra de Dios en la vida de Lewis, éste llegó a ser un cristiano comprometido que tituló la historia de su conversión:
Sorprendido por la Alegría.
Josh McDowell, otro escéptico que se convirtió a Cristo después de estudiar apologética, había tratado de refutar el Cristianismo, pero descubrió que la evidencia apuntaba a la verdad del mimo.
McDowell se hizo cristiano y escribió un libro titulado "Evidencia que Exige un Veredicto", para demostrar la verdad de la fe cristiana,
donde dice perlas como ésta: "un acusación bastante común dirigida a los cristianos es que tenemos una fe ciega, muchos piensan que para ser cristianos tenemos que cometer "suicidio intelectual". Personalmente creo que mi corazón y mi cabeza fueron creados para trabajar y creer en perfecta armonía, por eso cuando Cristo y los apóstoles demandaron de un hombre que ejercitara fe, no se trataba de una "fe ciega", sino de una "fe inteligente". San Pablo dijo: "Yo sé a quien he creído", Jesús dijo: Conoceréis (no ignoraréis) la verdad, y la verdad os hará libres.(Juan 8:32)
Lee Strobel, autor de El Caso de Cristo, fue ateo y se convirtió a Cristo después de estudiar la evidencia que respalda el Cristianismo. Uno de los libros que leyó fue Evidencia que Exige
un Veredicto.
Cuando el ateo se pone seriamente a estudiar sobre Dios y el cristianismo, y no le bastan solo los foros ateos donde se dicen las mismas frases manidas y generalmente falsas, entonces puede que abra su mente y su corazón al Dios de amor que los ha esperado desde siempre, entonces Dios, como en la parábola del Hijo pródigo, lo abrazará sin pedirle más explicaciones.

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